martes, agosto 15, 2006

Estrella distante

Así se llama la novela de Roberto Bolaño que compré ayer y que devoré en una noche.
Muchos talleres literarios, regresar al pasado, enfrentar la adultez poética y política. Ash Bolaño, me volviste a dar.

Me pareció importante comunicar lo que me dijo Bolaño anoche:

"Entonces se hacía llamar Alberto Ruiz-Tagle y a veces iba al taller de poesía de Juan Stein, en Concepción, la llamada capital del Sur. No puedo decir que lo conociera bien. Lo veía una vez a la semana, dos veces cuando iba al taller. No hablaba demasiado. Yo sí. La mayoría de los que íbamos hablábamos mucho: no sólo de poesía, sino de política, de viajes (que por entonces ninguno imaginaba que iban a ser lo que después fueron), de pintura, de arquitectura, de fotografía, de revolución y lucha armada; la lucha armada que nos iba a traer una nueva vida y una nueva época, pero que para la mayoría de nosotros era como un sueño o, más apropiadamente, como la llave que nos abriría la puerta de los sueños, los únicos por los cuales merecía la pena vivir.
Y aunque vagamente sabíamos que los sueños a menudo se convierten en pesadillas, eso no nos importaba..."
Roberto Bolaño, 1996, Ed. Anagrama (quién más).

1 Comments:

At 4:13 p.m., Blogger Édgar Adrián Mora said...

Creo que Bolaño es uno de los escritores que más y mejor reflexionó sobre la condición de ser-sentirse-fingirse-creerse escritor. En ese sentido el primer cuento de Llamadas teléfonicas trata acerca de lo mismo. Coincidencia en Bolaño, zaz.

 

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