miércoles, marzo 09, 2005

¡Y me preguntas de dónde viene!

Son muchos años para estar enamorada de una sola persona.

Será la reciente lectura de Santuario de Faulkner, la desnudez de la maldad humana en esa novela.

Cómo se parece el amor a la maldad.

En sus formas puras son indecentes. No hay razones que valgan.

Con pasmosa serenidad, una banda de músicos con uniforme azul puede, como dice Faulkner “interpretar a Massenet, Scriabine y Berlioz, convirtiéndolos en una delgada capa de Tchaikovski torturado sobre una rebanada de pan correoso…”, mientras yo sueño contigo una y otra vez.

Sería capaz de quemar vivo a un violador y burlarme al mismo tiempo de su eyaculación precoz. Sería capaz de juzgar a una persona mientras caen las cenizas de lo que alguna vez fue una nariz, como he sido capaz de amarte por tanto tiempo, como lo haría, si no me detengo ahora, por tantos años más.

Algo en su manera de moverse, me atrae como ningún otro amante...

Y me preguntas de dónde crece mi amor, no lo sé, no lo sé
… dice George Harrison.